TOMO II (1566 – 1604)
Datos Biográficos
| Hito | Fecha | Detalles |
|---|---|---|
| Nacimiento | 1548 | Nacido en la Cueva de la Calavera; hijo del 1º Fantasma y Marabella. |
| Juramento | Marzo de 1566 | A los 18 años, tras la muerte de su padre por heridas en Malta. |
| Boda | 1580 | Con Anna, una noble inglesa de orígenes humildes. |
| Descendencia | 1586 | Nacimiento de su hijo Kit (futuro 3º Fantasma). |
| Fallecimiento | 1604 | A los 56 años, por heridas en combate contra piratas en El Qatar. |
Resumen de su Vida y Aventuras
El Segundo Fantasma fue el primero en heredar el legado por derecho de sangre, aceptando para sí y sus descendientes la promesa de su padre. Poseía un carácter impetuoso y poca paciencia, pero una lealtad inquebrantable a la justicia. Durante su mandato, consolidó la Cueva de la Calavera, instalando el Trono de Piedra y permitiendo la entrada de luz natural. Expandió la influencia de la dinastía a América, siendo el primer Fantasma en subir a la Mesa Walker y obteniendo su propiedad perpetua de manos del rey de España. Su vida estuvo ligada a las grandes figuras de su tiempo, desde Cervantes hasta Shakespeare.
Crónicas del Segundo Fantasma
1562: La sombra prematura
Referencia: “El gran engaño Marabella 2”, Fantomet 807.
Apenas era un muchacho estudiando en Inglaterra cuando la traición me obligó a actuar. Fui víctima de un complot para asesinar a la Reina Isabel I, orquestado por los enemigos de mi madre. Mi padre acudió a rescatarme pero fue herido por un puñal envenenado. Por primera vez, me vestí con la malla violeta para perseguir a los culpables, Zamfir Singh y don Melitón, dándoles caza antes de renunciar a mis derechos al trono de Maravilloso para servir a la Marina Real.
1566: El peso del legado en Malta
Referencia: “La batalla de Malta”, Fantomet 298.
Regresé a la isla de Malta junto a mi padre para defenderla del asedio del sultán Solimán. Allí vi a mi progenitor caer herido de muerte por una lanza jenízara. En la penumbra de la Cueva de la Calavera, poco antes de que exhalara su último aliento, pronuncié el Juramento que me convirtió oficialmente en el Segundo de la estirpe.
1576: El joven bardo
Referencia: “Juego Mortal”, Team Fantomen.
En uno de mis viajes a Inglaterra, el destino me permitió salvar la vida de un niño de doce años llamado William Shakespeare. Años más tarde, este encuentro tendría consecuencias inesperadas en la educación de mi propio hijo, uniendo el nombre de los Walker con las artes de forma irreversible.
1588: Tormenta sobre la Armada
Referencia: “La marca del Diablo”, KFS D 167.
Invoqué los poderes místico-históricos de la espada Excalibur para desatar una tempestad que detuviera la invasión de Inglaterra por parte de los españoles. En ese mismo año de hierro y sal, rescaté a Miguel de Cervantes y al propio Rey de España de las garras del pirata berberisco Barbarroja, demostrando que la justicia del Fantasma no entiende de fronteras ni de banderas.
1601: Deserción en la selva
Referencia: “El tesoro de los Cruzados”, KFS D 206.
Un grupo de desertores de los Caballeros Templarios profanó los senderos de nuestra selva. Con la ayuda de los Bandar, los expulsé de la jungla, reafirmando que el territorio de “Selva Profunda” es sagrado y prohibido para todo aquel que traiga la guerra en sus manos.
1603: El señor de la Mesa Walker
Referencia: “La Historia de la Mesa Walker”, KFS S 075.
Viajé al Nuevo Mundo para reclamar el peñasco de cima plana del que mi abuelo siempre hablaba: la Mesa Walker. Fui el primero de mi estirpe en coronar su cima. De regreso a Europa, el rey Felipe III de España me otorgó el título de propiedad a perpetuidad para toda mi familia, convirtiendo aquel desierto en un segundo hogar para el Espíritu que Camina.
1604: El último viaje a El Qatar
Referencia: Crónicas de la Cueva de la Calavera, Tomo II.
Mi tiempo se agota tras una feroz lucha contra los piratas en El Qatar. He enviado el anillo a través de Duran, el jefe de los Bandar, para buscar a mi hijo en Londres. Muero en paz al verle regresar a la Cueva a tiempo de recibir el Anillo de la Calavera y pronunciar sus votos. Mi hijo abandona el teatro por la máscara; la dinastía está a salvo.